Fuente:Mi Bolsillo.
El magisterio disidente de México se prepara para una nueva demostración de fuerza que podría impactar a millones de estudiantes. La asamblea estatal de la Sección 22 del SNTE en Oaxaca, el bastión más poderoso de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), ha fijado una fecha clave: el próximo 25 de mayo de 2026 iniciarán un paro de labores de carácter indefinido.
Esta decisión, tomada tras considerar «nulas, mínimas e insuficientes» las respuestas del gobierno a su pliego petitorio, será propuesta hoy a nivel nacional para convertirse en una huelga de alcance federal. Las principales exigencias se centran en la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007 y de las reformas educativas implementadas tanto en el sexenio de Enrique Peña Nieto como en el de Andrés Manuel López Obrador.
La demanda central que moviliza a miles de maestros es la eliminación de la Ley del ISSSTE de 2007. Esta legislación, aprobada durante el gobierno de Felipe Calderón, transformó el sistema de pensiones de los trabajadores del Estado, pasando de un modelo de beneficio definido a uno de cuentas individuales. Según la CNTE, esto precariza la jubilación de los docentes, dejándolos con pensiones insuficientes y eliminando la responsabilidad del Estado de garantizar un retiro digno.
A esto se suma el rechazo a las reformas educativas. Aunque la administración actual derogó la reforma de Peña Nieto, la CNTE argumenta que la nueva ley mantiene elementos lesivos para sus derechos laborales y no atiende las necesidades pedagógicas regionales, como su propio Plan para la Transformación de la Educación de Oaxaca (PTEO).
Oaxaca y CDMX como epicentros
El plan de acción acordado por la Sección 22 es contundente. El 80% de sus agremiados se concentrará en mantener el paro y las movilizaciones en el estado de Oaxaca, lo que garantiza una parálisis casi total del sistema educativo local. El 20% restante viajará a la Ciudad de México para sumarse a las protestas nacionales de la CNTE, buscando presionar directamente al gobierno federal en la capital del país.
Las demandas locales también son extensas y revelan un profundo descontento. Piden la abrogación del decreto de 2015 que les quitó el control del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), la entrega de materiales, uniformes, y un aumento del aguinaldo de 90 a 120 días de salario, entre otras exigencias económicas y administrativas.
Si la propuesta de la Sección 22 es ratificada a nivel nacional, el paro indefinido podría afectar a cientos de miles de alumnos en estados con fuerte presencia de la CNTE, como Oaxaca, Chiapas, Michoacán y Guerrero. Históricamente, estas huelgas han incluido bloqueos de carreteras, tomas de edificios públicos y marchas masivas, generando un impacto significativo no solo en la educación, sino también en la economía y la vida cotidiana de las regiones afectadas